La CDMB fortaleció en 2025 el control de emisiones de fuentes móviles en Bucaramanga, articulando monitoreo técnico, operativos de tránsito y educación ciudadana. Bajo el liderazgo de Juan Carlos Reyes Nova, el objetivo es proteger la salud pública y mejorar la calidad del aire.
En Bucaramanga y su área metropolitana, la calidad del aire dejó de ser un asunto abstracto para convertirse en una prioridad ambiental, sanitaria y social. Durante años, la contaminación atmosférica fue percibida como un problema inevitable del crecimiento urbano y del aumento del parque automotor. Sin embargo, en 2025, la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) consolidó una estrategia que cambió el enfoque: medir con precisión, controlar con autoridad y educar con visión de futuro.
El control de las emisiones de fuentes móviles —vehículos que circulan diariamente por las calles— se convirtió en uno de los ejes centrales de esta política ambiental. Bajo el liderazgo del director general de la CDMB, Juan Carlos Reyes Nova, la entidad avanzó en un proceso articulado que combina monitoreo técnico, operativos de control, coordinación interinstitucional y pedagogía ciudadana, con un objetivo claro: proteger la salud pública y garantizar el derecho a un ambiente sano.

El aire como indicador de bienestar colectivo
El aire que se respira en una ciudad no solo refleja su actividad económica o su densidad poblacional. También es un termómetro de sus políticas públicas, de su capacidad institucional y de la conciencia ambiental de su ciudadanía. En Bucaramanga, los datos recientes confirman que el mayor desafío proviene de las fuentes móviles, principalmente buses, motos y vehículos de combustión que utilizan diésel y gasolina.
Así lo ratifica el estudio presentado en noviembre de 2025 por el Departamento de Salud Pública de la Universidad Industrial de Santander (UIS), que advierte sobre los efectos nocivos del material particulado fino (PM2.5 y PM10), uno de los contaminantes más peligrosos para la salud humana. Estos contaminantes, generados en gran medida por el tráfico vehicular, están asociados a enfermedades respiratorias y cardiovasculares, especialmente en poblaciones vulnerables.
La investigadora Laura Andrea Rodríguez Villamizar, directora del estudio, fue contundente al señalar que la principal fuente de contaminación en Bucaramanga son los vehículos de transporte, en especial los de servicio público, muchos de ellos antiguos. Las mediciones realizadas dentro de buses revelaron concentraciones de contaminantes hasta cuatro veces superiores a las registradas en vehículos particulares, una evidencia científica que puso cifras concretas a un problema que la ciudadanía ya intuía.

De la evidencia a la acción: el rol de la CDMB
Frente a este panorama, la CDMB decidió fortalecer su estrategia de vigilancia ambiental. En 2025, la entidad anunció el inicio de operativos conjuntos con las direcciones de tránsito de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta, enfocados en verificar el cumplimiento de los límites de emisión permitidos por la normatividad nacional.
Estos controles se realizan en autopistas, centros de transporte y empresas de transporte público y privado. El objetivo no es únicamente sancionatorio, sino preventivo y correctivo: identificar vehículos que superan los niveles permisibles de gases contaminantes, especialmente aquellos que funcionan con diésel, y garantizar que las flotas cumplan con los estándares ambientales vigentes.
Carlos Eduardo Bonces Zafra, subdirector de Evaluación y Control Ambiental (SEYCA) de la CDMB, explicó que este trabajo se integra con el monitoreo permanente de fuentes fijas, como chimeneas, hornos y calderas industriales. “Nuestro monitoreo de aire de fuentes fijas va de la mano con el control y el monitoreo de las fuentes móviles”, señala, subrayando que solo una visión integral permite reducir de manera efectiva la contaminación atmosférica.

Liderazgo institucional y visión de largo plazo
Uno de los factores clave en el avance de esta estrategia ha sido el liderazgo del director de la CDMB, Juan Carlos Reyes Nova, quien ha insistido en que la protección del aire debe asumirse como una política de Estado a nivel regional. Bajo su dirección, la entidad no solo ha fortalecido su capacidad técnica, sino que ha promovido una cultura institucional orientada al cumplimiento normativo, la transparencia y la participación ciudadana.
Reyes Nova ha sido enfático en que el control ambiental no puede desligarse de la salud pública ni del bienestar social. “Con estas acciones, la CDMB reafirma su compromiso con la protección del medio ambiente y la salud pública”, señaló, destacando que la entidad continuará desarrollando estrategias de control, prevención y educación ambiental para construir un territorio más limpio y resiliente frente al cambio climático.
Este enfoque ha permitido que la CDMB no se limite a reaccionar ante episodios críticos de contaminación, sino que actúe de manera preventiva, utilizando datos del Sistema de Vigilancia de la Calidad del Aire (SVCA) para anticipar riesgos, alertar a la comunidad y orientar decisiones de política pública.

Fuentes móviles: el corazón del problema urbano
Las fuentes móviles incluyen automóviles, buses, camiones y motocicletas que circulan diariamente por la ciudad y su área metropolitana. El crecimiento sostenido del parque automotor ha incrementado el consumo de combustibles derivados del petróleo, generando grandes cantidades de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles.
A diferencia de las fuentes fijas, que se encuentran en un lugar determinado y pueden ser controladas de manera más directa, las fuentes móviles representan un reto mayor por su movilidad y volumen. De ahí la importancia de los operativos en la vía y de las inspecciones a flotas de transporte, una tarea que exige coordinación interinstitucional y capacidad técnica.

Transición energética: entre el presente y el futuro
La CDMB reconoce que el país atraviesa una etapa de transición hacia una movilidad más limpia. Sin embargo, mientras el parque automotor eléctrico se consolida, la autoridad ambiental debe garantizar que los vehículos que circulan hoy cumplan con los límites establecidos por la ley.
“Estamos en una época histórica en la que la transición hacia vehículos eléctricos es una realidad”, afirma Bonces Zafra. “Mientras ese cambio se da, debemos garantizar que los automotores actuales cumplan con los parámetros mínimos exigidos para la emisión de gases de efecto invernadero”.
Este enfoque pragmático ha permitido que la CDMB combine el control inmediato con una visión de futuro, promoviendo el uso de combustibles más limpios, el mantenimiento adecuado de los vehículos y la adopción de hábitos de movilidad sostenible.

Educación y corresponsabilidad ciudadana
La estrategia de la CDMB no se limita al control técnico. La entidad ha hecho un llamado permanente a la ciudadanía para que asuma un rol activo en la protección del aire. Revisiones técnico-mecánicas periódicas, buen mantenimiento de los vehículos y decisiones de movilidad más conscientes son acciones individuales que, sumadas, tienen un impacto colectivo.
Los investigadores de la UIS coinciden en que la educación ambiental es clave para revertir el impacto de la contaminación. Informar, sensibilizar y promover la participación ciudadana son pasos indispensables para que las políticas públicas tengan efecto real en la vida cotidiana.

Un camino que ya muestra resultados
Aunque el desafío persiste, los avances logrados en 2025 demuestran que es posible enfrentar la contaminación del aire con rigor técnico, liderazgo institucional y compromiso social. La CDMB ha sentado las bases de un modelo de gestión ambiental que reconoce la complejidad del problema y actúa en consecuencia.
En una ciudad donde cada bocanada de aire cuenta, medir, controlar y mejorar la calidad del aire dejó de ser una consigna para convertirse en una responsabilidad compartida. Y en ese proceso, el liderazgo de Juan Carlos Reyes Nova y el trabajo técnico de la CDMB han marcado una diferencia que se respira, incluso cuando no se ve.
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